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jueves, 2 de enero de 2014

Día I-Viajecito cansador

por Alejandro .

Termino un año y empezó otro. Como no podía ser de otra manera, con una persona obsesiva;  estuve afinando detalles de un futuro proyecto hasta las 3am. Corte temprano el trabajo porque tenía que madrugar, y el día primero a las 8am me despertó de manera estrepitosa el timbre que hacía sonar uno de los compañeros de viaje, (como van ser varios días voy a poner sus nombres) este personaje es Anibal, la cabeza de “Go To Ride”. En fin toco el timbre como si fuera de la policía, algo que fue efectivo porque estaba más dormido que un cadáver con  rigor mortis.
Así a las 8am con un despertar infartante (que mejor que una buena liberación de adrenalina para empezar el día) dio comienzo la gira patagónica. A los pocos minutos llego Emanuel y comenzamos a cargar todo en la kangoo super trophy, este proceso comenzó duro de 9am a 13hs  y fue una mezcla entre un tetris y un mecano (time lapse coming son).
Cuando finalmente encendimos el motor y salimos…… ups quedo la gopro en el poste….. a volver a toda velocidad, para salir de nuevo……                                                                     ups !
estamos en reserva y no hay combustible en la zona…… superados estos pequeños por menores  y  finalmente en la ruta comenzamos un viaje que duro apenas 22hs  si asi como lo leen.  solo paramos a dormir 2 horas.
Es que colocar dos bicis en el techo, más herramientas, más dos bicis atrás, mas viento en contra, de esos que doblan arboles nos hizo  ir a una velocidad máxima de 100 km y una promedio de 70km, era como estar viajando en un Ford T.

Cuando pasamos piedra de águila dijimos “ ya falta re poco”  decir eso fue como prender el turbo…. Del viento  que aumento su velocidad  de tal manera que la máxima posible era 50km ya todos los autos abandonaban la travesía y se largaban a la banquina buscando refugio  del acribillado de insectos y arena que volaba con semejante viento.
  Luego de una larga lucha contra quien sabe que Dios demente del viento pudimos pasar Valle Encantado, el anfiteatro y llegar a Bariloche. 
Llegar al hotel fue como ver un oasis en medio del desierto un rápido chek inn y a bajar las bicis y herramientas para meter el auto.

                                                                                                                 Tengo que reconocer que tanto las habitaciones, como la atención y el cuidado que tuvieron con las bicicletas hacen del Hotel Edelweiss  un lugar 100% recomendable.
Luego de descansar un rato salimos a hacer un tour nocturno para terminar el día en una sesión de fotos nocturna en el Cerro Otto.

                                                                                             
Creo que esta noche voy a dormir bien.
O al menos eso espero... porque mañana tenemos un día bastante movido.

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